Cinco cosas que debes saber acerca de las emociones

¿Por qué nos emocionamos? ¿Cuál es el propósito de cada emoción? ¿Es realmente posible aprender a autorregular nuestros estados de ánimo? ¿Cómo debemos hacer frente a las rabietas y crisis de nuestros hijos, causadas por las emociones mal llamadas “negativas”? ¿Cómo debemos manejar nuestras propias emociones cuando nos hacen sentir tan mal? En este artículo de 3 partes sobre mindfulness e inteligencia emocional, exploraremos todas estas preguntas, y mucho más.

Parte 1: Cinco cosas que debes saber acerca de las emociones

Parte 2: Cómo ayudar a nuestros seres queridos a atravesar una tormenta emocional

Parte 3: Recursos y técnicas prácticas para hacer frente a las emociones que nos hacen sentir mal en el hogar, en el trabajo y en el aula.

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Primera parte :

Cinco cosas que debes saber acerca de las emociones

La mayoría de nosotros hemos sido condicionados para amar y valorar aquellas emociones que nos hacen sentir bien, y tendemos a evitar las que nos resultan desagradables. Huimos de ellas, las escondemos dentro de nosotros mismos, las proyectamos en otras personas, e incluso nos sentimos avergonzados o culpables cuando estas emociones salen a flote. ¿Por qué hacemos esto? No podemos sentir emociones agradables todo el tiempo, así que vamos a darnos un respiro. Somos seres humanos, seres sintientes, y eso significa que experimentaremos toda la gama de emociones en un momento u otro a lo largo de nuestra vida. (Os dejo una imagen donde se muestra la rueda de las emociones de Robert Plutchik, de la cual hablaré en una próxima entrada).

Y como prometí, aquí están las 5 cosas que debes saber acerca de las emociones:

1. Todas nuestras emociones son válidas e importantes -¡en especial las que nos hacen sentir mal! Nadie debería sentirse culpable o avergonzado por la forma en que se siente. Recuerda que nuestros sentimientos y nuestros comportamientos son dos cosas diferentes. Se pueden corregir los comportamientos sin avergonzarnos de los sentimientos que hay detrás de ellos.

2. Las emociones están en el corazón de nuestro sistema de orientación interna . Los sentimientos crean miles de pensamientos, y estos pensamientos generan entonces más sentimientos y emociones. Es un círculo vicioso. Sentimos en nuestro cuerpo todas las emociones: las agradables, como la alegría, nos harán sentir bien, relajados, abiertos, llenos de energía y de inspiración, mientras que las desagradables nos harán sentir tensos, aletargados, lentos y sin energía. Por lo tanto, prestando atención a la forma en cómo sentimos nuestro cuerpo, sabremos si nos encontramos en un estado emocional que nos potencia o, por el contrario, que nos debilita. ¿Cómo te sientes en este momento?

3. Los estados emocionales que experimentamos no son en absoluto aleatorios. Las emociones se han clasificado en una escala, de los estados más bajos a los más altos. Es muy difícil pasar rápidamente de los niveles más bajos (como la depresión) a los niveles más altos (como el optimismo o la alegría), o al revés. Nuestros estados emocionales fluctúan durante el día, moviéndose gradualmente hacia arriba o hacia abajo de dicha escala. ¡Y he aquí la buena noticia! Podemos cambiar la forma en que nos sentimos a través de nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestra atención. Para ello, sólo tenemos que encontrar un pensamiento que nos haga sentir mejor, o realizar una acción que nos provoque alegría. Puedes hacer la prueba ahora: piensa en algo que te haga sonreir; inhala sintiendo esa sensación en tu cuerpo. ¡Acabas de moverte un peldaño hacia arriba en la escala de las emociones! Es muy sencillo. Si aprendemos a prestar atención a cómo se siente nuestro cuerpo en un momento dado, y hacemos todo lo posible para mantenernos en el rango más alto de las emociones en la escala, vamos a tener más posibilidades de no caer repentinamente en una “emboscada emocional”. Sin embargo, cuando emociones como el miedo, o el enfado, aparezcan (que aparecerán) las reconoceremos y aceptaremos, ya que nos traerán una información valiosa que no deberemos ignorar.

4. Las emociones no son conclusiones finales, razonadas, que tengas que llevar a la acción. Puedes permitirte, por tanto, sentirlas sin miedo a que haya consecuencias funestas. Que te sientas inútil en una determinada situación, por ejemplo, no quiere decir que lo seas. Ni tampoco que el siguiente paso que des sea rendirte. Como hemos visto anteriormente, nuestro estado emocional no es algo que vaya a durar eternamente. Al contrario, sentir es parte de un proceso a través del cual recibimos información sobre nuestros valores y juicios en relación con el efecto que las cosas tienen en nuestro bienestar. Nuestro enfado, por ejemplo, nos informa de que nos sentimos ofendidos, sin que ello quiera decir que, realmente, la otra persona sea un ofensor.

5. Todos experimentamos emociones difíciles, tarde o temprano, pero no tenemos que quedarnos estancados en ellas. Solemos creer que las emociones son el problema. Que el miedo, el enojo, la culpa, etc., son los problemas que nos acosan. Y no es así. Se convierten en problemas cuando no sabemos cómo aprovechar la información que aportan, cuando nos «enredamos» en ellas y nuestra ignorancia emocional las convierte en un problema más. Entonces sí, cada uno de estos estados agrega más sufrimiento inútil a la experiencia que vivimos. Pero, y lo repito una vez más, no es la emoción en sí lo que nos perturba sino el no haber aprendido aún cómo leer y aprovechar la información que transmite. Una vez recogida dicha información, y realizados los cambios apropiados, podremos movernos hacia arriba en la escala de emociones.

 

Mantente atento a las partes 2 y 3. En la parte 2, vamos a ver lo que puedes hacer para ayudar a un ser querido a navegar a través de una tormenta emocional. Y en la parte 3 trataremos herramientas y técnicas para ayudarte a lidiar con las emociones difíciles en el hogar, en el trabajo o en la clase.

Mientras tanto, si deseas aprender y experimentar por tí mismo, te invito a que dediques unos minutos a descubrir lo que la práctica de Mindfulness y la Inteligencia Emocional puede proporcionar a tu vida. Estaré encantado de acompañarte en este camino.

 

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Qi Gong para el invierno

El invierno es la temporada de regeneración y reparación, por lo que es el momento perfecto para tonificar el yin y para invocar la sabiduría del elemento Agua. Esta es la temporada más Yin, y la energía ahora se almacena profundamente en las raíces de la naturaleza.

El invierno es la temporada para fortalecer los riñones, un momento para nutrir las estructuras más vitales del cuerpo, de modo que cuando llegue la primavera tengamos energía suficiente para crecer y funcionar bien. . Los riñones están asociados con la emoción del miedo y durante esta temporada el espíritu puede hundirse y la depresión aumenta. El invierno es el momento de soltar el miedo, de encontrar la aceptación para los cambios que suceden en nuestra vida, y cultivar nuestra habilidad para adaptarnos y fluir a medida que avanzamos en el descanso y silencio del invierno.

Durante esta temporada, nuestro Qi se retrae del área exterior del cuerpo y se deposita en los huesos, los riñones y el Dantian inferior, lo que puede dejar a nuestro Qi protector, o Wei Qi, vulnerable a gérmenes y virus. Este es un momento para el ejercicio físico leve o moderado. Es un momento maravilloso para Qigong, Taiji, Yoga y Caminar. Puedes fortalecer la energía Wei Qi estimulando y masajeando las orejas, los riñones y las plantas de los pies.

El invierno también es un momento para conservar la energía espiritual, para recordar nuestros pensamientos, hacer meditación sentada, descansar más y reducir la sobreestimulación y el ajetreo. Si es posible, nos levantaremos después de salir el sol durante este período, e intentaremos irnos a la cama más temprano. No conservar nuestra energía en invierno seguramente conducirá a enfermedades en la próxima primavera. Durante el invierno, las personas con problemas cardíacos y pulmonares deben tener un cuidado especial para conservar el calor: la frialdad contrae los vasos sanguíneos y puede agravar enfermedades como el asma y otros problemas respiratorios.

Los alimentos de la temporada invernal son salados, con énfasis en los alimentos calientes tales como sopas y guisos, vegetales de raíz, frijoles, miso, algas marinas, ajo y jengibre, así como hierbas: cilantro, pimienta fresca, mejorana, orégano, tomillo e hinojo. Los alimentos salados incluyen cangrejo, cigalas, almejas, ostras, mejillones, sardinas, carne de cerdo, riñón de cerdo, copos, calamar, salsa de soja, mijo y cebada. La tradición china es comer nabos en invierno, lo que puede ayudar a eliminar el exceso de calor. También es esencial tomar muchos líquidos, especialmente líquidos tibios como agua tibia o té.

La energía del riñón gestiona nuestro metabolismo del agua (todas las secreciones), sistema endocrino (hormonas), el proceso de envejecimiento, la filtración de sangre, controla la vejiga y los genitales, apoya a todos los otros órganos internos, nutre nuestra médula ósea, almacena nuestra esencia (Jing) , apoya la parte baja de la espalda y las rodillas,  y fortalece la libido.

Qi de riñón en equilibrio: nos sentimos llenos de fuerza vital y calma al mismo tiempo; como un gran río tranquilo que fluye rápidamente. Esta plenitud y fortaleza nos lleva con valentía a afrontar las emociones difíciles y permite la calma.

Qi de riñón en desequilibrio: depresión, falta de motivación, artritis, baja energía, disfunción urinaria, sensación de falta de brillo, “sensación fría hasta los huesos”. Como un pequeño arroyo que se precipita y choca contra todo, la energía se está agotando y el miedo y el estrés se apoderan de nosotros.

El envejecimiento acelerado aumenta por un estilo de vida pobre, falta de ejercicio, la mala alimentación (incluyendo la mala digestión), el exceso de trabajo, las drogas, la falta de sueño, la actividad sexual excesiva, y el estrés (incluyendo la inadecuada gestión de las emociones).

Un envejecimiento saludable está influenciado por la herencia, la buena digestión, el sueño de calidad, las prácticas de reducción del estrés, como el Mindfulness, el ejercicio, la dieta de alimentos integrales y la risa.

Si estás interesad@ en aprender más acerca de cómo adaptar nuestro cuerpo al invierno, únete a mi en nuestros Talleres de Qi Gong y Yoga para el Invierno,  donde exploraremos  estiramientos suaves, estimulación y masaje, movimientos fluidos y posturas de pie adaptadas a la temporada. Miraremos hacia adentro, fortaleceremos nuestra esencia de riñón, liberaremos miedos almacenados, aumentaremos nuestra sabiduría y estimularemos la eliminación de toxinas del cuerpo.

Fechas de los talleres:

27 de Enero. Aula Tierra (Montilla). Con Jorge Santos

3 de Febrero. Botica Madre Tierra (Jaén).

10 de Febrero. Centro Dharma (Lucena). Con Toñi Doncel.

11 de Febrero. Centro Alma de la Felicidad (Córdoba). Con Virginia Cristal

24 de Febrero. Planeta Vital (Córdoba). Con Jorge Santos.

 

Información y reservas:

Teléfono 679 47 20 76.

centrodharmalucena@gmail.com

 

 

Dormir como un niño: cómo mejorar tu sueño con Qi Gong

¿Te gustaría ser capaz de conciliar el sueño poco después de tumbarte en la cama, dormir profundamente toda la noche, y despertarte sintiéndote rejuvenecido y renovado cada mañana?

      Si sufres, o has padecido alguna vez, insomnio o algún otro trastorno del sueño (como el síndrome de piernas inquietas) ya sabes lo importante que es para tu salud y bienestar el disfrutar de un sueño profundo. Manifestaciones de estos trastornos son la dificultad para conciliar el sueño, despertarnos frecuentemente durante la noche o bien despertarnos muy temprano por la mañana sin posibilidad de conciliar de nuevo el sueño. Todo ello puede dar lugar a cansancio, irritabilidad, mal humor, y falta de concentracion durante el día que nos predispone a dormir de nuevo poco y mal por la noche, creando así un círculo vicioso.

      Casi la mitad  de la población española padece o ha padecido alguno de estos trastornos. El sueño profundo es esencial para activar el Sistema Endocrino, el cual es responsable de crear nuestra “medicina interna”: la liberación de hormonas esenciales para recargar nuestro cuerpo/mente y liberar los residuos que se han ido generando durante el día (a consecuencia, por ejemplo, del exceso de estrés). Una vez que nuestro sueño se vuelve ligero y errático se desencadena un efecto dominó el cual, por un lado, va degradando paulatinamente nuestras energías vitales, encargadas de dar soporte a nuestro cuerpo, mente y sistema nervioso, y por otro permite que los productos tóxicos de desecho como el estrés y la ansiedad contaminen nuestra homeostasis y nuestra paz interna. Si deseas volver a dormir como un niño, la práctica continuada del Qi Gong te permitirá alcanzar ese objetivo.

      Gracias a su naturaleza suave, el Qi Gong es ideal para el insomnio y puede ayudar a calmar el sistema nervioso, reducir nuestra actividad mental y reducir nuestras preocupaciones, las cuales nos suelen llevar a un estado de agotamiento y ansiedad. El simple hecho de respirar profundamente, relajar el cuerpo y movernos de manera suave enfocando nuestra atención en ello tiene enormes beneficios psicológicos y fisiológicos. El Qi Gong puede convertirse así en una herramienta muy efectiva para combatir no solo los efectos del insomnio sino también su raiz.

      Prueba a realizar el siguiente ejercicio cada día durante cinco minutos, y comprobarás como comienzas a dormir mejor:

Equilibrando el Corazón

El siguiente ejercicio libera la tensión acumulada en la zona del corazón y reduce los efectos del agotamiento. Fortalece nuestra energía, o Qi, y calma el sistema nervioso.

  1. De pie, con las piernas separadas al ancho de los hombros, y las rodillas ligeramente flexionadas. Los brazos relajados a los lados del cuerpo, palmas hacia adentro. Inclina levemente la barbilla hacia el pecho, como si te estirasen suavemente desde la coronilla. Coloca la lengua en el paladar, por detrás de los dientes superiores. Relaja los hombros e imagina que cada vez que exhalas toda la tensión acumulada baja y sale de tu cuerpo a través de la planta de tus pies.
  2. Comienza un suave movimiento desde los pies hacia arriba, estirando un poco las rodillas y subiendo los brazos paralelos por delante del cuerpo, las palmas enfrentadas, hasta llegar a la altura del corazón. Inspirando.
  3. Balancea ligeramente el cuerpo hacia adelante, ejerciendo más presión en la zona de metatarsos y dedos, al tiempo que abres los brazos lateralmente. Exhalando.
  4. Balancea de nuevo el cuerpo atrás al mismo tiempo que los brazos vuelven a situarse por delante del corazón. Hombros relajados. Inspirando.
  5. Relaja el cuerpo, flexionando ligeramente las rodillas al tiempo que los brazos bajan situándose de nuevo a los costados del cuerpo. Exhalando.

Consejos: lleva suavemente tu atención a las sensaciones que aparecerán en las palmas de las manos y en el resto de tu cuerpo. Si tu mente se dispersa, simplemente vuelve a traerla a la práctica. Puedes visualizar como las tensiones se van soltando, dirigiéndolas hacia la tierra a través de las plantas de los pies.

      Si tienes interés en mejorar tu calidad de vida, empìeza probando nuestras clases especiales de Qi Gong para los trastornos del sueño. A partir de Octubre.

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3 consejos para sentirnos bien en otoño

El otoño marca el final de la temporada de crecimiento; después de haber proporcionado la cosecha, la naturaleza ahora hace que todo quede desnudo. En esta estación la naturaleza se despoja de su abundancia pasada en una gran presentación final.

Al igual que en la naturaleza, el paso de las estaciones influye en el funcionamiento de nuestros cuerpos de una manera determinada, enfocándose en órganos concretos, formas de actuar y pensar, y en nuestro estado emocional. En la medicina tradicional china la estación del otoño corresponde al elemento metal, a los órganos de los pulmones e intestino grueso.

En la naturaleza el otoño es la época del dejar ir, de liberar la energía dirigida hacia el exterior; las hojas cambian de color, caen y vuelven de nuevo a la tierra, enriqueciéndola, para promover la llegada de nuevas hojas y un nuevo crecimiento.

Podemos aprender más sobre nosotros mismos mediante la observación de los ciclos de la naturaleza. Los árboles en otoño no mantienen obstinadamente sus hojas porque piensan que podrían necesitarlas el año próximo. La energía de esta temporada, más que cualquier otra, nos apoya para dejar ir lo viejo y estancado en nuestras vidas, dejándonos receptivos a lo puro y lo nuevo, animándonos a desprendernos de lo que ya no necesitamos, creando espacio para el futuro.
Emocionalmente el elemento de metal se asocia con la pena, la pérdida y la tristeza, la cual nos limpia de lo que ya no es necesario en nuestras vidas. El elemento metal también está asociado a las emociones positivas de inspiración y coraje. Cuando nos alineamos con la naturaleza y los ciclos de las estaciones, cuando abrazamos el ‘dejar ir’ y la separación de la misma manera que el otoño abraza la recolección de la cosecha, entonces tenemos la oportunidad de transformar el dolor, la pérdida, la tristeza y la depresión en la inspiración y el coraje.

El intestino grueso tiene la función de eliminar lo que es innecesario o tóxico de nuestros cuerpos físicos. A nivel mental y emocional podemos considerar la función de este órgano como de ayuda para liberar programas y patrones mentales que ya no nos benefician, eliminando basura mental, lo que permite que nuestras mentes se vuelvan menos nocivas y desordenadas. Los pulmones son los “Comandantes del Qi ‘, el primer lugar por el cual la energía entra en nuestro cuerpo. El aire en otoño se carga de frescura, dándonos la oportunidad de llenar nuestros pulmones con aire fresco y limpio. Un tiempo para disfrutar de lo puro y nuevo y para sentirnos inspirarados por las posibilidades que traerá el futuro. Los pulmones y el intestino grueso trabajan como un equipo: uno llenando el cuerpo con lo puro, lo nuevo, lo fresco, y el otro eliminando de él los residuos.

Al igual que la naturaleza entra en un período de descanso, asímismo nosotros podemos liberarnos de obligaciones superfluas y darnos un respiro, intentando no sobrecargarnos. El tiempo para ” “ponerlo todo ahí fuera”- el verano – ha pasado. Ahora es el momento de mirar hacia el interior, reflexionar y liberar lo que ya no es necesario. Es un buen momento para reorganizar, limpiar y donar aquello que ya no necesitamos,  y salir a la calle, a disfrutar en la frescura del aire otoñal.

  Lao Tsé

A medida que el calor del verano pasa y abrazamos un clima más fresco, también podemos apoyar nuestra transición fisiológica y emocional con el consumo de los alimentos de la temporada. Otoño se asocia con la sequedad por lo que es importante asegurarnos de que estamos bebiendo suficiente agua. Nos alejamos de los alimentos que enfrían del verano para nutrir nuestro cuerpo y nuestro sistema inmunológico con otros ricos en calor y humedad como el ajo, el jengibre, puerro, alcaparras, champiñones, calabaza, batatas, nueces y semillas, manzanas, peras y miel. Mis tres mejores consejos para abrazar las lecciones de la naturaleza y vivir alineado con los ciclos de las estaciones en este otoño son los siguientes:

1. Sal a la calle, ve a caminar, respira el aire fresco.

2. Combate la sequedad bebiendo suficiente agua y come alimentos de la temporada.

3. Mira hacia tu interior, reflexiona y libera los patrones negativos. Intenta dejar ir un hábito que ya no te sirve.

Si quieres practicar Qi Gong para adaptarte a esta temporada, trabajando con movimientos centrados en los pulmones e intestino grueso, respiración y atención, puedes unirte a mis clases:

Lunes y miércoles de 19:00h a 20:15h

Martes y jueves  de 09:45h a 11:00h

También puedes apuntarte a mi nueva serie de Talleres para las Estaciones.

La alimentación saludable en la medicina tradicional china

Con tantas teorías acerca de la dieta saludable como tenemos a nuestro alrededor estos días, puede ser difícil llegar a saber lo que es realmente bueno para nuestro cuerpo. He aquí un punto de vista completamente diferente acerca de la comida, uno que ha sido establecido a lo largo de miles de años.

La mantequilla es mala, la mantequilla es buena; la Coca-Cola Light es buena, la Coca-Cola Light es mala; comer alimentos crudos es malo, la comida cruda es buena….

Nuestros puntos de vista sobre la comida sana cambian todo el tiempo, a menudo en función de los nuevos resultados de la investigación clínica. Sabemos todo sobre grasas, hidratos de carbono, proteínas, minerales y vitaminas, pero no importa qué tan avanzado nuestro conocimiento sobre los alimentos es, siempre hay estudios que introducen algo nuevo y alguna dieta se cae por el camino. ¿Qué es lo que nuestros cuerpos necesitan realmente? Esa es una pregunta para la que parece que nunca vayamos a encontrar una respuesta.

Los chinos tienen su propia respuesta a la alimentación saludable, con conceptos muy relacionados con la medicina tradicional china. Probablemente son los partidarios más acérrimos del dicho “eres lo que comes”, independientemente de si realmente siguen ese consejo.

1. La comida es la medicina, la medicina es la comida

En contraste con la medicina occidental, los papeles de la alimentación y la medicina en la Medicina Tradicional China se solapan. Por ejemplo, una sandía es comida, aunque también puede tener un efecto médico durante los días calurosos debido a sus propiedades hidratantes.

Los antiguos clanes de China, que datan del año  2200 aC, comenzaron a descubrir los diferentes valores medicinales de algunas hierbas, mientras que todavía se dedicaban a la caza y la recolección. Algunos alimentos aliviavan su enfermedad, algunos otros causaban la muerte. Con el tiempo, y en concurrencia con el crecimiento de la filosofía china, se desarrollaron variadas teorías médicas.

Sin embargo, también hay algunos alimentos que se consideran más “medicina” que “alimento”, por ejemplo, el ginseng. Cuando se trata de esta “medicina”, una persona debe consultar a un médico, ya que comer algo podría hacer que su cuerpo empeorase. ¿Por qué? Los alimentos tienen diferentes naturalezas, y todos tenemos diferentes cuerpos que interactúan de manera distinta con los diferentes alimentos.

2. Las cuatro naturalezas de los alimentos

En la Medicina Tradicional China, la comida se divide en cinco naturalezas: frío, fresco, neutral, templada y caliente. La naturaleza de los alimentos no está determinada por su temperatura real, sino más bien por los efectos que tienen sobre el cuerpo de una persona después de su consumo. Cuando una persona come continuamente un tipo de alimento, se crea un desequilibrio en su cuerpo, y afecta a su sistema inmunológico. Por lo tanto, una de las claves en la medicina china es mantener nuestro cuerpo “neutral”.

Los alimentos que son tibios y calientes traen calor a nuestros cuerpos – por ejemplo, carne de ternera, café, jengibre, chiles picantes y los alimentos fritos – mientras que los alimentos fríos y frescos enfrían nuestro cuerpo – por ejemplo la ensalada, queso, té verde, y la cerveza. Alimentos neutros son alimentos como aceite, arroz, carne de cerdo y la mayoría de los tipos de pescado.

Una persona que tiene un exceso de calor en su cuerpo por lo general se siente caliente, suda todo el tiempo, es gruñón, tiene la lengua hinchada, y podría tener estreñimiento. Las personas con demasiado frío en su cuerpo tienen un aspecto pálido, las manos y los pies fríos, pueden sentirse débiles, o tener mala circulación de la sangre. Cuando esto sucede, se nos aconseja el dejar de comer ese tipo de comida.

3. Es algo más que el sabor

La Medicina Tradicional China divide el sabor de los alimentos en cinco tipos diferentes: ácido, amargo, dulce, picante y salado. Pero para los chinos, se trata de algo más que el gusto. En la Medicina Tradicional China, cada bocado de alimento nutre a un órgano en concreto: los alimentos ácidos van al hígado y ayudan, por ejemplo, a detener la sudoración y  alivian la tos; los salados  ayudan a los riñones a drenar y purgar; los amargos benefician al corazón y al intestino delgado y ayudan a reducir el calor y secar cualquier humedad; la comida picante entra en los pulmones y el intestino grueso y ayuda a estimular el apetito; y el alimento dulce entra en el estómago y el bazo y ayuda a armonizar y lubricar el cuerpo. Por lo tanto, es importante contar con cada sabor en la dieta.

¿Eso significa que para estar sano sólo podemos comer alimentos neutrales en todos los sabores? No necesariamente: la elección de los alimentos se ve afectada por nuestra propia constitución, la estación del año y el lugar donde vivimos. La disposición del cuerpo también podría verse afectada por la edad y el sexo. En otras palabras, los médicos de Medicina Tradicional China adaptan sus recomendaciones a las diferentes condiciones.

4. Comer según la temporada

La temporada y época del año es otro factor a la hora de la elección de alimentos. Por ejemplo, la primavera es a menudo húmeda y pegajosa en China, lo que significa que necesitamos alimentos que puedan quitar la humedad de nuestro cuerpo, como el maíz, las judías blancas y la cebolla.

El verano es caluroso, por lo que necesitamos alimentos para refrescarnos, como la sandía y el pepino. El otoño es seco, lo que significa que necesitamos alimentos para “lubricarnos”, como los guisantes y la miel. El invierno es frío, por lo que necesitamos alimentos que calienten el cuerpo, como la carne de ternera.

En el mundo globalizado, uno puede fácilmente comprar alimentos que no están en temporada. Pero las prácticas tradicionales chinas dictan que esta podría no ser la mejor manera de alimentarnos, ya que los alimentos de temporada nos aportan la nutrición que necesitamos en esa estación en particular. Un concepto similar también existe en general en el mundo occidental.

6. El clima también importa

El clima de un lugar también puede afectar nuestra elección de alimentos. Por ejemplo, si vivimos en una zona donde el clima es muy húmedo y frío, la comida picante nos beneficiará ya que nos hace sudar y por lo tanto elimina la humedad en nuestro cuerpo. Por el contrario, si la gente de las zonas templadas comen demasiada comida picante, el cuerpo va a estar demasiado caliente, lo cual no es muy saludable.

7. Encontrar la justa medida

Al final , ¿qué podemos considerar saludable, y qué debemos evitar? En la Medicina Tradicional China, cada alimento es nutritivo, y siempre que una persona sana no coma demasiado de ningún alimento,todo es saludable. Los filósofos chinos nos hablan siempre de ir hacia el “punto medio”; nunca tomemos los extremos. En la Medicina Tradicional China, también es importante no comer demasiado (sólo hasta el setenta por ciento de nuestra capacidad), y tomar los alimentos con una temperatura moderada, a fin de evitar un sobreesfuerzo de los órganos digestivos.

Hay un dicho en China: “Los cinco granos proporcionan alimento. Los cinco verduras proporcionan saciedad. Los cinco animales domésticos proporcionan enriquecimiento Las cinco frutas proporcionan apoyo….” Esto significa que una dieta equilibrada, donde los alimentos se consumen en las combinaciones adecuadas de acuerdo a su naturaleza y sabores, sirve como complemento a la esencia que el cuerpo humano necesita.

¿Quieres aprender qué alimentación llevar en el próximo Otoño, y cómo complementar su efecto con ejercicios específicos de Qi Gong? Apúntate a nuestro Taller  Qi Gong y Alimentación para el Otoño